Bienvenidos al blog de Manuel Vázquez Muñoz


Bienvenidos a mi cuaderno de bitácora, donde podréis conocerme un poco mejor y poco a poco parte de mi obra…

En mis fotografías trato de poner de manifiesto la complicidad entre el fotógrafo y el motivo fotografiado, donde no sólo basta con apretar el disparador.

Trato de “ver lo invisible”, o mejor dicho, lo casi inadvertido; es decir, ver “con otros ojos”: personas, momentos o detalles siempre agradables, motivos para celebrar…

Cada imagen forma parte de mí y, por eso, aún estoy escribiendo mi biografía…

Manuel

jueves, 8 de marzo de 2012

Esperando

Pues sí... Esperando a que llegue pronto el verano para poder disfrutar nuevamente de la playa...

En cualquier caso, hay personas que son previsoras y ya colocan sus enseres para "marcar" su territorio... Ya me gustaría a mí que esta tranquilidad fuera la hubiera en temporada alta, pero mucho me temo que, en poco más de un par de meses, esta hamaca y su sombrilla no sean las únicas sobre la arena...

Esta foto forma parte de una serie, cuya primera foto ya la colgué en su momento... En breve, continuaré contando más capítulos de la historia, si os gusta...


jueves, 1 de marzo de 2012

Rayas

El juego de la luz pasando a través de la puerta del garaje se junta de la mano de la columna queriendo una única columna de rayas, pintadas y solares...

Sin más pretensiones, pero me gusta el juego de las rayas... Espero que a vosotros también...

  

domingo, 26 de febrero de 2012

Ante la falta de valores o referentes...

Pues sí... Como continuación a mi anterior mensaje, me ha venido a la memoria una carta que nos leyó Pepe Frisuelos en la primera de sus clases, cuando quería profundizar en este mundo de la fotografía...

Se trata de una carta del maestro Paul Strand a sus alumnos de fotografía, allá por 1923... Os recomiendo que la leáis y que no la tiréis... A buen seguro, que en más de alguna ocasión la volveréis a leer...


"Todos somos estudiantes, algunos lo son por mas tiempo que otros más experimentados. Cuando dejéis de ser estudiantes, puede que dejéis de estar vivos en lo que concierne al sentido de vuestro trabajo. Por lo tanto hablo de estudiante a estudiante. Quiero deciros, pues, que antes de dedicar tiempo a la fotografía (que por otro lado os tomará mucho) pensad hasta que punto es importante para cada uno de vosotros.
Si lo que realmente perseguís es pintar u otra cosa, entonces no fotografiéis, salvo que se trate de pura diversión. La fotografía no es un atajo para llegar a la pintura, para llegar a ser artista o para cualquier otra cosa. Por otro lado si la cámara y sus materiales os fascina y motiva vuestra energía y vuestro respeto, aprended a fotografiar. Descubrid primero qué puede hacer esta cámara y estos materiales sin ninguna interferencia, únicamente con vuestra propia visión. Fotografiad un árbol, una máquina, una mesa, cualquier trasto viejo; hacedlo una y otra vez modificando la luz. Observad lo que registra vuestra película, descubrid los resultados que se obtienen con los distintos tipos de papel y gradaciones. Las diferencias de color que pueden obtenerse utilizando uno u otro revelador y en qué forma estas diferencias cambian la expresividad de la imagen. El campo es ilimitado, inagotable, sin salir de las fronteras naturales del medio. En resumen, trabajad, experimentad y olvidaros del Arte, del pictorialismo y de otras palabras en mayor o menor grado carentes de sentido.
Ved libros de autor, exposiciones, por lo menos conoceréis lo que han hecho los fotógrafos. Y observad también críticamente lo que se este haciendo en general y lo que cada uno de vosotros realiza ahora. Algunos han dicho que Stieglitz tenía fuerza porque hipnotizaba a sus modelos. Id y mirad lo que ha hecho con sus nubes; descubrid si sus poderes hipnóticos se extendían también sobre los elementos. Observad todas estas cosas. Ved qué significan para vosotros; asimilad lo que podáis y olvidaros del resto. Sobre todo mirad las cosas que os rodean, vuestro mundo inmediato. Si estáis vivos significará algo para vosotros, y si os interesáis lo suficiente por la fotografía y sabéis como usarla querréis fotografiar ese significado.
Si permitís que la visión de otra gente se interponga entre el mundo y vuestra propia visión conseguiréis algo ordinario y sin sentido: fotografía pictorialista. Pero si conserváis esta visión clara, conseguiréis algo que por lo menos será una fotografía con vida propia, al igual que un árbol o una caja de cerillas, siempre que creáis que estas cosas tienen vida propia. Para conseguir esto no existen atajos, ni fórmulas, ni reglas; únicamente en todo caso las que rigen la vida de cada uno. Sin embargo, es necesaria la autocrítica más rigurosa y el trabajo constante. Pero primero aprended a fotografiar. Para mí esto constituye ya un problema sin fin.”

Cuando las fotografías nos parecen falsas

Hoy os traigo un artículo de Rosa Montero, publicado en "El País", el pasado año (24.07.11) sobre la situación que la fotografía vive actualmente. Invita a la reflexión, cuando menos... El título del artículo lleva por título "Cuando las fotografías nos parecen falsas".

El caso es que con la facilidad de manipulación en la fotografía digital, habrá que pararse a pensar, o tal vez sumarse al grupo, cada día más numeroso, de aquéllos que dicen que la fotografía digital no es fotografía, que la única fotografía es la química... Supongo que habrá fotógrafos profesionales que comenzaran con el carrete y que, por la demanda cada día más perentoria de la oportunidad mediática, se hayan pasado a la fotografía digital, sin que por ello manipulen las imágenes... Casos ya se han dado, pero es algo con lo que tendremos que convivir...

A continuación, el artículo completo. Fuente: El País http://elpais.com/diario/2011/07/24/eps/1311488819_850215.html

Cuando las fotografías nos parecen falsas 



Me está sucediendo algo un poco raro con las fotos: cuando abro el periódico cada día y se me desparraman las coloridas instantáneas por encima de las manos, al primer golpe de vista casi siempre me parecen falsas. Es decir, fotogramas de una película, puro simulacro. No es que sospeche de verdad que sean un montaje, no se trata de un pensamiento articulado, sino sólo de una sensación fugitiva pero clara, de una primera impresión que me veo obligada a corregir conscientemente. Y así, tengo que decirme: no, no es una escena de un telefilm, esa sangre tan increíblemente brillante, tan de titanlux, que embadurna la camiseta de ese cadáver tan estéticamente tirado sobre el suelo, es sangre real y ha salido del interior de ese muerto auténtico.
"Somos las primeras generaciones de humanos que estamos viviendo en un mundo de imágenes"
Sobre todo porque gran parte de esa lluvia visual está formada por realidades ficticias: las películas, los anuncios publicitarios, los telefilms... No es de extrañar que las fronteras entre lo documental y lo fingido nos resulten resbaladizas. De manera algo perversa, estamos empezando a valorar más lo artificial que lo verdadero. Ya lo señalaba hace unos años mi querida y admirada Maitena en una de sus páginas cómicas: cuando queremos alabar la belleza de unas rosas, decimos que parecen de plástico; para resaltar la hermosura de un bebé, comentamos que es como de anuncio de televisión; si pretendemos ensalzar un paisaje natural, explicamos que es como de película... Vivimos en la apoteosis de la falsedad. Sólo las fotografías en blanco y negro siguen ofreciente una persistente sensación de autenticidad, porque hoy el mundo visual es en color, y porque el blanco y negro nos remite a un tiempo pasado en el que las imágenes no eran tan preponderantes en nuestra vida.Esto que acabo de describir me pasó concretamente hace un par de meses ante la imagen espectacular de una víctima de las revueltas egipcias. Y quizá sea ésa una de las causas que originan la sensación de falsedad: que las fotos ¡suelen ser tan espectaculares, tan buenas, tan bellas incluso en el retrato del horror! Entiéndanme: me encanta el arte de la fotografía y no me quejo de que tengan calidad, antes al contrario. Pero lo cierto es que somos las primeras generaciones de humanos que estamos viviendo inmersos en un mundo de imágenes. Una catarata de estímulos visuales cae sobre nosotros cada día, como nunca jamás antes tuvo que experimentar la Humanidad; y sin duda esa vivencia nos está alterando de algún modo nuestra relación con el mundo.
Por otro lado, entiendo el relativo consuelo que las buenas fotografías nos proporcionan. Al encerrar la realidad, caótica, espantosa, incomprensible e hiriente, en el marco definido de una instantánea, y al otorgarle una perspectiva y una cualidad estética, estamos rescatando y redimiendo con belleza el ciego horror. El arte hace eso, ordena el mundo y le confiere una apariencia de sentido.
Sea como fuere, hay fotos impactantes que cuentan historias muy complejas. A veces me quedo horas contemplando alguna. Como la que salió en EL PAÍS el pasado jueves 30 de junio... Una instantánea de la agencia AFP que mostraba, y reproduzco el pie de foto, a "un grupo de soldados extranjeros abandonando el hotel Intercontinental de Kabul tras participar en la operación contra los talibanes". Era un fotón increíble; fusil en mano, cuatro hombres caminaban hacia el objetivo con ropa militar de asalto, el pecho cruzado de pesados correajes y erizados artilugios bélicos. El único que miraba a cámara era también el único que se había quitado el casco. Un tipo guapo, barbudo, sucio, de pelo largo y pegoteado por el sudor, con unos ojos negros como pozos, conmocionados, un punto enloquecidos, unos ojos sin duda oscurecidos por lo que habían visto. Por un lado de la cara le bajaba un reguero de sangre (¿suya?) y sus dos manos también estaban ensangrentadas: de qué cuerpo sería todo eso. Si te fijabas un poco más, descubrías que uno de los cuatro hombres no llevaba armas ni uniforme, sino ropa normal y un pañuelo árabe al cuello; cubierto con un casco distinto, se tapaba la cara con las manos para que su rostro no fuera capturado por el fotógrafo... Sin duda era un civil afgano que colaboraba con las tropas (¿un guía, un traductor?) y el reconocimiento de sus compatriotas podría significar su muerte... Los otros dos soldados ni se daban cuenta de estar siendo fotografiados: se les veía agotados, sudorosos, acarreando sobre los hombros un peso excesivo, el sucio peso del mundo. La imagen capturaba a la perfección el inevitable salvajismo de la violencia y a una humanidad doliente y desesperada, víctima y verdugo al mismo tiempo. Era una instantánea tan elocuente que parecía el fotograma de una película, como diría Maitena.

sábado, 25 de febrero de 2012

¡No!

Hoy toca un poco de bodegón, un género en el que no me prodigo actualmente demasiado, pero que, en mis comienzos, como "tocaba todos los palos", sí que solía hacerlo...

Con esta sencilla foto, quería jugar una vez más con las "metáforas visuales"... Está claro que sin decir nada, puede sugerir varias cosas... Por eso, en esta ocasión, no diré título alguno... Si vosotros lo queréis hacer, estupendo...

Espero que os guste. Saludos.


jueves, 23 de febrero de 2012

Up!

Pues eso... Normalmente, siempre que se mira arriba se suelen conseguir cosas buenas... Esta vez no sé si lo será, pero a mí me gusta... No es infrarrojo, no... Se trata de una foto que hice con polarizador y filtro de color, y al pasarlo a byn parece que es de noche...

Compositivamente, en esta ocasión jugué con la regla de los tercios y es posible que haya alguien que piense que le sobra cielo, pero a mí no me desagrada... Es más, me parece que viene a reforzar la idea de que surcar el espacio puede llevarnos hacia el infinito y más allá...

Espero que os guste. Saludos.


miércoles, 22 de febrero de 2012

San Ginés

Una muestra más de por qué hay que llevar siempre la cámara encima... Esta pequeña y muy antigua librería, situada en una céntrica calle madrileña, da mucho juego... Resulta curioso ver cómo cada día esta mujer se pasa horas y horas "devorando" libros, esperando a que algún comprador se acerque para llevarse alguno de los viejos libros, de segundo mano, manoseados, que están a disposición del público...

De esta toma, lo que más me gusta es la gama tonal y el contraste conseguidos, más allá de la composición, estando la protagonista bien centrada en el encuadre, como no podía ser de otra manera, rodeada de libros...

No sé qué os parecerá a vosotros... Espero, al menos, que os guste. Saludos.